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12 de enero de 2003

   

DOMINGO POSTERIOR

A LA DIVINA EPIFANÍA

 

 “El Salvador, que es la Gracia y la Verdad, se manifestó en las orillas del Jordán e iluminó a los que moraban en la oscuridad y en las sombras de la muerte. pues, la luz inasequible ha venido y se ha manifestado al mundo.”

(exapostolarion)

TROPARIOS

Tropario de la Resurrección (Tono 4)

Las discípulas del Señor aprendieron del Ángel el alegre anuncio de la Resurrección, y la sentencia ancestral rechazaron y se dirigieron con orgullo a los apóstoles diciendo: ¡Fue aprisionada la muerte, Resucitó Cristo Dios y concedió al mundo la gran misericordia!

Tropario de la fiesta (Tono 1)

         Al bautizarte, oh Señor, en el Jordán se manifestó la adoración a la Trinidad: pues, la voz del Padre  dio testimonio de ti nombrándote su “Hijo amado”; y el Espíritu, en forma de paloma, confirmó la certeza de la palabra. Tú, que te has revelado e iluminado al mundo, oh Cristo Dios, gloria a ti.

Kondakion de la fiesta (Tono 4)

Hoy te has manifestado al universo, oh Señor, y tu luz como un signo apareció sobre nosotros, quienes con conocimiento te alabamos diciendo: Tú has venido y te has manifestado, ¡oh Luz inaccesible!

CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS

(4:7-13)

Hermanos: A cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a la medida de los dones de Cristo. Por eso dice:

Subiendo  a la  altura, llevó cautivos y dio dones a los hombres.

¿Qué quiere decir "subió" sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra? Este que bajó es el  mismo que subió por encima de todos los cielos, para    llenarlo todo. El mismo "dio" a unos el ser   apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones  del  ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo.

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO

(4:12-17)

En aquel tiempo: Cuando Jesús oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea.  Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles!  El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz, a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: “Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.”

JESÚS PRINCIPIA SU MINISTERIO

Dice el evangelista que Jesús dejó a Nazaret y habitó en Cafarnaúm.

Cafanaúm era sitio céntrico, y por lo tanto, era un lugar estratégico para difundir la luz de la verdad; ahí empeñó Cristo su ministerio.

Nuevamente el autor sagrado recurre a las profecías para demostrar que Jesús es el Mesías prometido por Dios. Al nombrar “tierra de Zabulón y Neftalí”, cita a Isaías 9:1,2.

Al decir Cristo “arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”, sus palabras son como un toque de clarín para anunciarnos la buena nueva de salvación. “Vivo Yo dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino y viva” “Ezequiel 33:11). Dios quiere nuestro arrepentimiento para darnos gratuitamente la salvación.

Cristo nos recuerda lo que dicen la Escrituras: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mat. 22:37).

Pero nosotros no hemos olvidado cumplir con este gran mandamiento; debemos arrepentirnos de no amar a Dios con un amor perfecto.

Anteponemos nuestros propios intereses y deseos al amor que debemos tener a Dios; caemos en la indiferencia religiosa; no cumplimos con nuestro deberes de cristianos; a este arrepentimiento nos llama Jesucristo, para que el reino de los cielos esté en nosotros.

Amando a Dios con amor perfecto, amaremos a nuestro prójimo y podremos exclamar con la gran mística Teresa de Ávila:

“No me tienes que dar porque te quiera que

aunque cuanto espero no esperara, lo

mismo que te quiero te quisiera”.

El pueblo Judío decía amar a Dios pero no lo amaba con amor perfecto, por eso Isaías dice “Éste pueblo de labios me honra pero su corazón está lejos de mí”.

LITURGIA "REUNIÓN DE LA IGLESIA" 

“Al reuniros en la asamblea” (1Cor.11:18), esta frase indica, para el apóstol San Pablo, la liturgia como la reunión de la Iglesia. Las oraciones y acciones litúrgicas como las celebramos confirman esto concepto.

Pues, el sacerdote, como presbítero (que significa prefecto) exclama todas las oraciones en plural (pidamos, rendimos gloria, roguemos al Señor...) y el pueblo afirma su participación con el “Amén” una de las expresiones más importantes de la adoración cristiana, que funde al pueblo de Dios con su presbítero en un solo crisol. Entonces, no se habla aquí de oraciones privadas sino es la ofrenda de todos nosotros, clero y pueblo, que formamos la Iglesia.

En los tiempos de San Juan Crisóstomo, el pueblo entraba a la Iglesia antes del obispo para que, al entrar, el último bendijera a toda la asamblea y comenzaran  juntos la liturgia como el fruto de la reunión. Así, en la Iglesia ortodoxa, un sacerdote no puede celebrar la divina liturgia solo.

Hasta el ornamento sacerdotal está conectado con la comunidad:

El estijarion (túnica de color blanco y mangas anchas) es el vestido de la pureza,  vestido de los  bautizados.

El epitrajilio (especie de estola cuyas partes caen al enfrente) es el signo que el sacerdocio es de Cristo.

Así también las sobremangas indican también que las manos del sacerdote con las cuales está bendiciendo ya no son de su propiedad sino del Señor.

El cinturón o zone  es siempre signo de preparación y servicio: los hebreos tomaban la comida de la pascua ceñidos para estar listos para la marcha que les iba a llevar a la tierra prometida. 

El felonio (capa amplia y adornada) simboliza la gloria de la Iglesia  como la nueva creación.

Nos reunimos como una Iglesia y nos vestimos con la vestidura de la nueva creación: es la primera acción litúrgica de la santísima eucaristía.

LA LECTURA DE LA BIBLIA

El incienso  es, por su esencia, aromático, pero cuando se hecha al fuego aumenta su aroma. Así, las Sagradas Escrituras son buenas por esencia, mas al introducirse en el alma profundamente, se hacen como incienso en el incensario, que llena el lugar con su aroma.

Me dices: “yo trabajo duro; tengo esposa e hijos quienes necesitan comer; vivo en el mundo, entonces y por lo tanto,  no estoy obligado a leer la Biblia como si fuera uno de los que han dejado al mundo: los monjes.” Te respondo que te lo necesitas más que los monjes. Pues, a ellos,  su modo de vivir los protege de los ataques del maligno, Pero tú, que vives en medio de la muchedumbre, estás expuesto a muchas heridas: impaciencia, envidia, inquietud, desesperanza y vanagloria entre otras tentaciones. Por lo tanto, te necesita, asiduamente, afilar tus esfuerzos por las Sagradas Escrituras.

 San Juan Crisóstomo”

Abiso:

El próximo domingo 19 se realizará en la Catedral de San Jorge la oración por la unidad de las Iglesias con la presencia del grupo ecuménico.